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anti-teses

art comics


"Bardín the Superrealist"de Max

Lo que entonces quizás merece considerarse, más allá de la novedad o la idea de un cambio de paradigma, es la cantidad. ¿Por qué tantos autores eligen no-contar-cosas en un medio que tradicionalmente ha estado dominado por la tiranía de lo narrativo? ¿Qué cosas te permite el romper con la lógica del relato? ¿Qué potencialidades libera? ¿Y de que modo se construye el sentido (si es que hay un sentido) en obras como estas?
in "Historieta y vanguardia, un debate" 15 dez 2017

Sobretudo: lo que entonces merece considerarse é mesmo si hay un sentido en obras como essas. No lo hay, dizemos nós.

Seguimos a deixa e recuperamos inquietações recorrentes entre cómicos: arte, ou não? Do texto anterior, um estado da arte permanentemente aterrado em contemporaneidades e avant-garde - competente como manda a regra nas dúvidas que se perpetuam sem resposta cabal, recomendamos a leitura-, demoremo-nos algum tempo sobre àquela questão que habitualmente nos toca: tecnologia, com atitude.

O avant-garde quer-se rebelde, sabemos, mas i) não sabemos se necessariamente como revolta política, talvez mais perto de ii) uma rebelião que vise apenas renovar as próprias artes – ie, arsty fartsy -, e cujo impacto teremos que questionar quando iii) atestam confortavelmente as próprias instituições que visavam criticar. Assimilados por causa perdida ou ganho a dita e esvaziados de razão, iv) importam-nos implicações no estender à cultura de massas, e dentro dessa, v) especificamente onde se cruza aos meios que a massificam.

Obviamente a menos óbvia das interjeições a ouvir entre polémicas “artesianas”, mas como sugere a sua etimologia, arte, artistas e seus artefactos não se exaustam em teorias conceptuais e exigem ainda a sua consubstanciação por artifício dos seus artesãos. Façamos então alguma luz entre escalas de cinza.

Várias vezes anotada em função da sua função, o nosso/vosso resumo que importa considerar – destaques nossos, vales de uma abundância inimaginável escondem-se entre estes picos de montanha!


I


Y acá me parece que se puede pensar algo que es central, y que a menudo es pasado por alto o englobado dentro de hombres de paja tanto por los defensores de la legitimidad artística como por los críticos de la validación cultural: el público. ¿Quién es el público de la historieta hoy en día en los países (la inmensa mayoría) que ya no cuentan con tradición industrial? Bueno, no son las legiones de adolescentes que ven películas de Marvel y que gustarían a los defensores del comic como arte popular, pero tampoco son necesariamente los artistas plásticos, galeristas, intelectuales y “personas cultas” que estos mismos defensores ven como una amenaza y que codician los dibujantes independientes. En realidad, quienes leen y consumen historieta son los mismos productores, más otros participantes de la escena. (...) Nadie es un espectador pasivo ya, todos somos agentes, todos escribimos sobre historieta, tenemos un programa de radio donde hablamos de ello, producimos fanzines, organizamos muestras, editamos, etc. Lo maravilloso (y, quizás, terrible también) de la caída de la Edad De Oro es que las barreras entre consumidor y productor históricamente nunca han sido tan bajas.
in "Historieta y vanguardia, un debate" 15 dez 2017

IE: punk-punk-punk, aquilo da atitude. DIY, sem gatekeepers, cortesia tech como sempre foi apanágio de qualquer apropriação do faz-tu-mesmo.


II


¿A que responde en última instancia esta apropiación de la legitimación artística para “salvar” a la historieta? ¿Qué mueve desesperadamente a artistas, críticos y editores a cubrirla con la pátina de la respetabilidad? Creo que hay algo en el fondo que hermana estos intentos y los esfuerzos, diríamos, inocentes, de las nuevas generaciones que están haciendo comic “posnarrativo”: la pasión por un medio. Eso se expresa en la libertad y desprejuicio con el cual las nuevas generaciones emplean la historieta y su asociada producción DIY: ya que no hay nada que ganar en la historieta, podemos hacerlo porque nos gusta. Es en segunda instancia que se construye, creo, el discurso de la validación cultural. Cómo un grito de frustración ante la incapacidad del mundo para ver aquello que nosotros consideramos valioso. Quizás el lenguaje de la legitimación artística sea simplemente el lenguaje del amor por otros medios, a pesar de que también esté surcado por las consideraciones económicas de pelearle una tajada a las artes visuales.
in "Historieta y vanguardia, un debate" 15 dez 2017

Autenticidade. E aquilo do $$$.


III


Last-not-least, onde nos contrariam e simultaneamente nos apresentam os mesmíssimos argumentos que utilizaremos para os contrariar de volta.

Por supuesto, siempre habrá quien considere que la marginalidad es más interesante y que el cómic funciona mejor cuando la sociedad en la que se producen los desprecia. Es una postura que puedo entender, si la observamos desde una lógica antisistema: si el cómic es legitimado, se debería a que ha limado unas supuestas características subversivas para encajar en un marco aceptable, y, por tanto queda desactivado como agente transformador o, incluso, revolucionario. Yo tengo muchos problemas con estas teorías, para empezar, porque hablar en estos términos cuando estamos debatiendo en torno a cómics comerciales de distribución masiva me resulta muy contradictorio. Cuando nadie consideraba que el cómic fuera un arte, el medio estaba ya inserto en la sociedad, pero ocupando otro papel, el de entretenimiento y evasión infantil y juvenil. En ese rol, obviamente, era igualmente controlado y encajado en unos márgenes socialmente aceptables. Dicho de otro modo, no existe una época previa a la legitimización cultural del medio en la que éste operara como un agente subversivo gracias a estar fuera del radar de la alta cultura… porque estaba en otro igualmente conservador, el de la cultura de masas.
in "Historieta y vanguardia, un debate" 15 dez 2017

Justamente porque os comics ocupam um lugar único na psique cultural popular, remover a banda desenhada dessa esfera para a elevar ao museu faz tanto sentido como celebrar o cinema em fotogramas isolados. Mas pode ser apenas a nossa lógica antissistema a falar.

A seguir: de regresso às artes.

amarela depressa e desfaz-se